¿Qué hacer?

Si tú por desgracia tuviste alguna experiencia con las pseudo técnicas o manifestaciones de la Nueva Era, lo mejor que puedes hacer para recobrar la paz de tu alma inmortal es:

  1. Hacer un buen examen de conciencia (aqui puedes bajar varios formatos de cuestionarios que te ayudarán a reflexionar)
  2. Hacer una buena confesión (acercate a algún templo católico y pregunta que día y hora confiesan)
  3. Ve a Misa y recibe a Nuestro Señor en la Eucaristía (Èl esta ahí real y verdaderamente aunque no lo podamos ver pero asi es)
  4. Lee la Biblia
  5. Reza el Rosario esta es una gran arma contra el Demonio
  6. Compra un libro del catecismo para que veas como guiar tu vida
  7. Usa un escapulario, alguna medalla de la Virgen, y un Crucifijo, todo previamente bendecido
  8. Pide agua bendita en el Templo y rocía tu casa habitación 
  9. Reza a San Miguel Arcangel para pedir su protección que él es el Angel protector contra el demonio.
  10. Aqui oraciones de liberación que puedes rezar y aqui contra los demonios





Todos debemos informarnos y conocer acerca de este movimiento, para no caer en esas prácticas, pues muchas de ellas parecen inofensivas pero a largo plazo nos llevan a alejarnos de nuestra verdadera religión.

Lo mejor será profundizar en el conocimiento de nuestra doctrina católica:
  • Estudiando el Catecismo
  • Asistiendo a la Escuela de Pastoral de nuestra parroquia
  • Tomando un Curso de Biblia impartido por la Iglesia
  • Unirnos a Asociaciones y Grupos católicos
  • Rezar el rosario diariamente
  • Dar a conocer los peligros de estas prácticas a familiares y amigos

 La oración: Una arma en la guerra espiritual

Pero, seguramente, querrán saber si hay algo que se pueda hacer para combatir a los promotores del nuevo orden mundial y les contestamos con entusiasmo: SÍ! Los propios seguidores de la Nueva Era admiten en su publicación Almanaque de la Nueva Era, que "cuando los que creen en el Evangelio se enfrentan al movimiento de la Nueva Era, están librando una guerra espiritual." 37
La mejor guerra espiritual que nosotros los cristianos sabemos librar es la de la oración! La oración es la respuesta a todos los problemas del mundo! La oración puede mover montañas! La oración es el poder más grande que tenemos nosotros cristianos, está por encima de todo!

Jesús: ¡Esperanza del mundo!


Además de la oración, tenemos que tomar acción! Tenemos que renovar nuestros esfuerzos para la defensa de la vida y de la familia. Nuestros valores cristianos tienen que ser fortalecidos. 
Debemos organizar una masiva campana de oración para bombardear el trono de Dios con oraciones por nuestros lideres, y nuestro mundo, y para pedir que vuelva nuestro señor Jesucristo! 
No debemos temer. Jesús nos dice en Juan 14:1: "No se turbe vuestro corazón, creéis en Dios, creed también en mi". Jesús nos prometió volver al mundo. En Marcos, capitulo 13, versículos 26 y 27, nos dice: que "los hombres verán al Hijo de Dios venir en las nubes con gran poder y majestad, y él enviara sus ángeles y buscará a sus elegidos de los cuatro rincones de la tierra, hasta el final de los tiempos."

Tenemos que tener fe en nuestro Señor ahora más que nunca, por que El nos promete vencer al enemigo. En la Biblia, II crónicas, capitulo 7, versículo 14, dice: "'si mi pueblo, sobre el que se invoca mi nombre, se humilla, ruega, y me busca la cara, si se aparta de sus malos caminos, yo oiré desde los cielos, y le perdonaré su pecado, y curaré la tierra'". 38 Hay esperanza y esta esperanza viene de Dios. ¡Que Dios los bendiga a todos abundantemente!"(1)


La responsabilidad de los católicos frente a las desorientaciones del new age

"Todos tenemos la obligación de informarnos y educarnos para comprender este fenómeno tan complejo y para discernir entre lo que tiene de bueno, lo que es indiferente y lo que resulta incompatible con nuestra fe.

Los educadores católicos y padres de familia deben vigilar esmeradamente el contacto que sus hijos tengan con las ideas y la moda que el New Age promulga para evitarles confusiones, dudas e insatisfacciones. En particular habría que evitar un uso indiscriminado de los medios masivos de comunicación -televisión, radio, cine, música, y los sistemas de informática electrónica como el Internet- por los que el New Age tiene su mayor difusión.

Los fieles en capacidad de influir en la prensa y los medios de comunicación harán un servicio inestimable a los mexicanos y a la Iglesia si difunden información o proponen contenidos que sirven para orientar y dar criterios de juicio cristianos frente a la confusión que engendra el New Age. Así responderán positivamente a la invitación muchas veces repetidas por el Papa Juan Pablo II de hacerse partícipes de vanguardia en la tarea de la nueva evangelización, "porque la evangelización de la cultura moderna depende en gran parte del influjo de los medios de comunicación".7

 Además de estar prevenidos, los católicos debemos defender activamente nuestra fe y nuestros valores en la vida real de la sociedad mexicana. Hay formas pacíficas y legítimas de protesta que sirven para presionar a los promotores de los aspectos del New Age que nos perjudican: no participar en las actividades de instituciones y empresas promotoras del New Age, no seguir programación televisiva que difunda sus ideas, no comprar los productos de sus patrocinadores, llamar la atención con cartas y artículos de prensa a las figuras públicas, educadores y políticos que endosan públicamente las ideas o prácticas del New Age, etc.

 Nuestras parroquias e institutos educativos pueden ofrecer cursos y conferencias sobre los temas más controvertidos de esta corriente, pueden igualmente difundir literatura crítica y disponer de bibliografía que esclarezca los términos del problema y dé pautas para un juicio bien fundado.

 ¡Cuánta importancia tienen nuestros sacerdotes, pastores de almas, en la tarea de educar, prevenir y defender la fe de nuestro pueblo! Consciente de esto y con un sincero afán de apoyar y acompañarles en lograr los objetivos prioritarios del Segundo Sínodo Arquidiocesano, hago mía la invitación reciente del Santo Padre de renovar nuestra acción evangelizadora en vistas de las amenazas a la fe del presente tiempo. Tenemos que revitalizar nuestra predicación, "devolviéndole una fuerza kerigmática capaz de estimular las conciencias de los hombres contemporáneos, a menudo indiferentes, por lo menos en apariencia o interesados en otros asuntos".8

 El punto de convergencia de todos los esfuerzos pastorales sigue siendo el anuncio de Cristo, redentor del hombre: "Dios te ama, Cristo ha venido por ti".9 De ahí la urgente necesidad de una predicación valiente, en contacto con los problemas y las dudas reales de nuestro pueblo. Tenemos que llevarles a los fieles, con nuestra palabra y con nuestro ejemplo, a una vida de oración más profunda que desemboca en la experiencia vital de Jesucristo. Tenemos que mostrarles la honda verdad de la doctrina que nace de nuestra fe en Él y ayudarles a apreciar las formas litúrgicas que nos unen con Él en la familia que es la Iglesia. Asimismo les exhorto a la búsqueda solícita y la escucha paciente de aquellos miembros del Cuerpo Místico más alejados y más expuestos a la duda o a las interminables asechanzas que el mundo moderno pone a la fe.

 Con toda claridad, al inaugurar la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo, Juan Pablo II nos indicó:

"A ejemplo del Buen Pastor, habéis de apacentar el rebaño que os ha sido confiado y defenderlo de los lobos rapaces. Causa de división y discordia en vuestras comunidades eclesiales son -lo sabéis bien- las sectas y movimientos "pseudo-espirituales" de que habla el Documento de Puebla (628), cuya expresión y agresividad urge afrontar".10

 La referencia del Papa a los movimientos "pseudo-espirituales" distintos de las sectas, evoca inmediatamente la larga lista de iniciativas nacidas del fondo ideológico y religioso del New Age que hemos considerado en esta carta. La responsabilidad de actuar incisivamente frente a este problema multifacético en nuestra labor evangelizadora cae directamente sobre cada uno de nosotros.

 Por tanto, todos estamos obligados a la formación continua para entender el New Age y su atractivo para los hombres de nuestro tiempo. Como el sabio del evangelio que saca de su tesoro lo nuevo y lo antiguo (Cf. Mt 13, 52), tenemos que testimoniar y predicar la inagotable riqueza y la penetrante verdad de la fe católica de manera cada vez más accesible y llamativa a todo aquel que nos pida razón de nuestra esperanza. Que los fieles católicos, con nuestra ayuda, descubran que todo lo que anhelan de vida espiritual, de sanación interna, de perdón y reconciliación, de encuentro con el misterio insondable del único Dios verdadero y su designio de salvación está ya presente de modo insuperable en la fe católica en la que fueron iniciados con su bautismo.

 Nuestra fe es profunda. Tiene como su fuente al mismo Dios que se revela a los hombres en Jesucristo. Durante casi 2000 años Jesucristo ha guiado su Iglesia por medio del Espíritu Santo "hacia la verdad completa" (Jn 16, 13), como prometió en la noche de su pasión. El católico que experimenta su fe, que la conoce y la vive en toda su magnitud, jamás sentirá la necesidad de mendigar de las vanas promesas y medio-verdades del New Age.

 Por último, permítanme, a manera de exhortación, hacer eco de aquella formidable invitación que el Papa Juan Pablo II hizo al pueblo mexicano desde nuestra Catedral Metropolitana en su primera e inolvidable visita a nuestra patria: ¡México, se siempre fiel! ¡México siempre fiel!11

 Sin duda, ese será el mayor reto del pueblo mexicano frente al tercer milenio: ser fiel. Ser fiel a nuestra historia, enriquecida con la vida de santos y la sangre de mártires. Ser fiel a nuestra identidad de mexicanos y de católicos a pesar de las tremendas presiones internas y externas que sufre nuestra nación. Ser fieles a Cristo que sigue siendo nuestra esperanza y nuestra meta. Ser fiel a nuestra Madre, María Virgen de Guadalupe, protectora de nuestro pueblo y ejemplo de vida cristiana. (2)

(1) Nueva Era. Web Vida humana internacional.
(2) Carta del P.Norberto Rivera Carrera. Arzobispo Primado de México.
Instrucción Pastoral sobre el New Age.1996.
Web: http://www.vicariadepastoral.org.mx/cardenal/new_age/nueva_era_indice.htm
 

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